lunes, septiembre 29, 2008

¿Mujeres infantilizadas?

Aunque lo había visto muchas veces, fue la semana pasada cuando me llamó la atención algo que me resulta curioso.
Había salido de compras con mi amiga Isabel y las dos teníamos que comprar ropa interior. Estuvimos mirando y curioseando en varias tiendas, hablando de que esto nos quedaría bien, que lo otro resulta cómodo o incómodo, que ella no se ve con ese modelito, ni yo con el otro... Vamos, lo normal cuando las amigas salimos de compras.
De repente me fijé que todo un expositor estaba lleno de braguitas y sujetadores con motivos infantiles: Kitty, Minie, Pucca, Supernenas... Pensé que nos habíamos ido a la sección infantil, pero no: estábamos en la sección de mujeres.
Si fabrican tanta ropa que parece hecha para niñas y la venden a las mujeres adultas, será porque por algún motivo nos consideran infantiles. ¿O es que nosotras nos identificamos con lo que representan esos personajes destinados a las niñas?
Por curiosidad, nos pasamos por la sección de hombres y no había calzoncillos infantiloides. Vale, su ropa es más aburrida: lisa, a rayas, a cuadros... con poca variedad de colores... Pero no son tomados por niños pequeños.

No sé si tendrá que ver con la posibilidad que he leído en un interesante blog de que la moda de la depilación íntima podría ser un síntoma de pedofilia reprimida o de infantilismo, disfrazado de preocupación higiénica.
Ahora se me ocurren varias hipótesis para explicar que una mujer joven se compre ropa íntima que parece destinada a las niñas:
1- Manifiesta un afán de mantenerse inmadura y no querer asumir las responsabilidades que corresponden a su edad.
2- Desea mostrarse como una niña ingenua y despreocupada para no despertar la hostilidad machista de la sociedad: sólo sería una niña que todavía no amenaza el status quo establecido. Detrás de esa careta inocente, puede haber una estrategia de engaño.
3- Ha descubierto esa pedofilia reprimida en muchos hombres y con su apariencia infantil busca seducirlos.

Recuerdo ahora cómo mi amiga Aurora, cuando estaba embarazada se quejaba de que no encontraba ropa de pre-mamá sin los horribles ositos u otros dibujitos parecidos. Decía: “Que busco ropa para mí, no para mi bebé”

Si alguna de vosotras usa este tipo de ropa, por favor, que diga por qué le gusta: seguro que tenéis razones muy respetables, pero que yo no llego a comprender.

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lunes, septiembre 15, 2008

¿La mujer necesita tutores políticos?

En las últimas semanas me ha dejado alucinada la saña con que se ataca a Verónica Santander desde los llamados “sectores progresistas o feministas”.

Para quienes no sepan a qué me refiero (seguro que no viven en España) resumo la noticia: Jesús Neira, tras defender a Violeta Sntander de una agresión de su novio, fue atacado por este y, como consecuencia de los golpes, se encuentra en estado de coma. Posteriormente, la mujer defiende a su novio, de quien dice que es buena persona, que no le estaba pegando y por tanto Neira no debió intervenir en la discusión.
Antes de entrar en la idea central de este artículo, y para evitar que se confundan las cosas, quiero dejar claro que lamento que Jesús Neira se esté debatiendo entre la vida y la muerte por defender a una persona de una agresión. Creo que hizo lo más correcto y quien le golpeó a él debe ser castigado.

No entiendo es que desde esos sectores que se llaman progresistas, se empeñen en atacar a esta mujer por decir que no ha sido maltratada por su novio, en llamarla loca, enajenada, en decir que sufre no sé qué síndrome...
Quizá esta mujer diga la verdad y no haya sido maltratada. Al menos desde su percepción y su propio concepto de maltrato.
Pero me parece incongruente que (desde sectores que asumen las palabras del ministro Soria: “Tu cuerpo es tuyo, eso es socialista” o "Sobre mi cuerpo decido yo, no la Iglesia ni ningún partido" o desde asociaciones feministas que defienden el aborto, basándose en que la mujer es libre para decidir sobre su propio cuerpo) no se permita a esta mujer decidir sobre el trato que está dispuesta tolerar.
Muchos de los que defienden la libre elección del moribundo sobre el momento y la forma de morir, no están dispuestos a permitir que una mujer a la que ellos han etiquetado de “maltratada” se permita rebelarse y diga que no es maltratada. La acusan, entonces, de estar manipulada, condicionada por su situación de maltrato físico... ¿El moribundo no está condicionado por su situación agónica, por la posible presión social y familiar para que no consuma “inútilmente” medicamentos caros y para que no moleste más (“si, ¡total, para lo que va a durar!”)?
Quienes ridiculizan a los sectores más conservadores por no permitir a las mujeres que decidan sobre embrión o feto que alojan en su útero, (porque se trataría de una vida diferenciada de la madre) no se sienten ridículos impidiendo a Verónica Santander que decida sobre el trato que está dispuesta a tolerar en su rostro, en sus costillas o en su autoestima.
En ocasiones, pienso que la mayoría de las personas que se apuntan a la cruzada en defensa de las mujeres, lo que hacen es tratarlas como inmaduras o como deficientes mentales que no saben lo que les conviene y necesitan un tutor (o una tutora para ser más políticamente correcta).
Todos los hombres y todas las mujeres estamos condicionadas en algunos o en muchos aspectos, pero siempre en relación con muchas variables, no sólo con relación con el sexo: clase social, nivel económico, ciudad o pueblo de residencia, educación recibida, gustos personales, inteligencia, salud...
Por ello, las mujeres somos capaces de elegir lo que queremos y de defendernos tan bien o tan mal como cualquier hombre. No necesitamos un trato paternalista y no debemos tolerar que se nos tache de no saber o no poder decir lo que queremos por estar condicionadas por nuestra discriminación.

Por cierto, quiero recordar que estoy a favor de la eutanasia (siempre que no sea un atajo hacia la muerte, decidido por el entorno), que entiendo muchos suicidios sin considerarlos una cobardía, y que, en cuanto al aborto, creo que ninguna ley (permisiva o restrictiva) se ajustaría exactamente a mi criterio, porque me encuentro en un punto intermedio con excepciones en uno u otro sentido.

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lunes, septiembre 08, 2008

Viaje por el mundo

Después de los exámenes de septiembre, reanudaré la publicación de nuevos post.
A veces me preocupan los parones que dy al blog, porque siento que, tras ellos, me cuesta volver a publicar: pierdo el débil hilo que va uniendo los diferentes asuntos que trato o el interés por alguno de ellos.
Estoy de vuelta de vacaciones, sin haber disfrutado mucho de ellas. Pero observando las visitas que recibo en el blog, he podido viajar por algunos lugares maravillosos (o yo, al menos, así los imagino) en los que vivís quienes hasta aquí llegáis. Algunos lugares los conozco y los he revisitado con mis recuerdos. De otros me he molestado en conocerlos un poco a través de internet y fotografías, gracias a que me los habéis recordado o descubierto su existencia.
Tengo que confesar que mi interés se ha visto acentuado porque su situación o sonoro nombre echa h echado a volar mi imaginación.
Puede ser accidental recibir varias visitas desde Ningbo, puerto de la provincia de Zhejiang, en la Bahía de Hangzhou, en China; pero me hizo preguntarme qué puede interesarle de lo que yo escribo a un chino, o qué ha llevado hasta allí a uno de mis lectores.
De México, además de las ciudades que ya conocía, me ha encantado descubrir la existencia de Nezahualcoyolt, Culiacán, Xalapa, Jiutepec o Huauchinango.
En Perú, he descubierto las ciudades de Chiclayo o Tarapoto, y no puedo olvidar a los numerosos lectores de Lima, La Victoria o Trujillo.
En Chile, veo que tengo bastantes seguidores en Santiago y algunos en la ciudad minera de Iquique, en Viña del Mar y multitud de ciudades.
Sabedora de que es injusto etiquetar a todo un país por las lamentables noticias que nos llegan de él o que motivan algunos indeseables que llegan a España, valoro las visitas que me hacen los compatriotas de mi admirado Gabriel García Márquez. He encontrado bellas imágenes de Cali, Medellín, Bucaramanga, Tocancipa... que creo que justifican (además de su gente) el amar un país tan hermoso, aunque lo maltraten los violentos.

Los venezolanos me han llevado a sacar del cajón fotos de Maracaibo y Caracas que he recibido de unos familiares que viven allí, y he descubierto Chacao o Barquisimeto.
Las ciudades argentinas me resultan más familiares y los nombres de sus ciudades menos exóticos, pero mi curiosidad me ha llevado a investigar dónde se encuentran Pinamar, Neuquén, Bahía Blanca, Posadas... Lo que más me ha llamado la atención ha sido que tengo más lectores en Vicente López que en Buenos Aires, lo que me ha permitido descubrir que “es un partido de la provincia argentina de Buenos Aires”.
Todos mis amigos dominicanos parecen proceder de Santo Domingo, que tiene el honor (algunos dirán que la la desgracia) de ser la primera ciudad fundada en América por los europeos.
De Estados Unidos, predominan los visitantes de los Estados con más población hispana: California, Texas, Florida o Nueva York.
Menos son, claro, los lectores europeos; pero no faltan los noruegos de Oslo; los húngaros de Torobalint; los británicos de Londres, Watford o Brighton; los alemanes de Frankfurt o Hamburgo...
La mayoría de las visitas desde España proceden de ciudades que conozco bastante bien: Madrid (donde vivo), Barcelona (raro es el año que no paso por ella), Valencia (donde vivió mi padre y a donde volvemos frecuentemente), La Coruña y Santiago de Compostela (donde he estado al menos cinco veces), Bilbao (que redescubrí para bien hace tres años porque lo que vi no encajaba en mis recuerdos de infancia)...
A todos os quiero dar las gracias por interesaros, aunque sea un poco, por lo que escribo y por dejarme viajar en el atlas o en internet.

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