Mi insoportable tia Carmen
Acabados los exámenes de septiembre, y aprovechando un viaje de trabajo de mi padre, hemos pasado tres de semanas en casa de mi madre. ¡Un horror!
A mi tía Carmen, soltera y aburrida, se le abrió el cielo cuando mi tía Esther se divorció: encontró compañera de cine, compras y
cotilleo. Y ahora amplía su horizonte de metijona con mi madre.
No contenta con usarla como alivio de su aburrida y solitaria vida, presume de ser ella quien alivia a mi madre de sus problemas. ¡Y cree que lo hace mejor con pullas hacia mi padre y nosotras!
Aunque he procurado no soportar esas visitas más de lo imprescindible, buscando excusas para desaparecer de casa o encerrarme en mi habitación con obligaciones buscadas, un día no pude aguantar más y tuve que enfrentarme a mi tía.
Se estaba quejando mi madre sobre lo mucho que trabajaba mi padre, el poco tiempo que pasaba con ella..., cuando mi tía dice: “Para que sufriera realmente y ahora que te ha perdido, tendría que perder lo único que le queda: su trabajo. Porque es un hombre vacío, que no tiene nada...”
¡Vamos a ver, imbécil! De momento el trabajo no es lo único, ni siquiera lo más importante que tiene mi padre: tiene dos hijas que lo adoramos, tiene hermanos que no le han abandonado ni siquiera cuando han sido despreciados por su mujer, tiene algunos amigos que también le perdonan los caprichos y borderías de su mujer, tiene una carrera universitaria, una cultura que ya quisiera yo... Claro que su trabajo es muy importante para él: le encanta lo que hace, le ha ofrecido unas relaciones sociales que, de limitarse a la familia, serían muy limitadas y el sueldo le permite vivir sin preocupaciones económicas, tener una buena casa, darnos caprichos a sus hijas, ...
Y tú, tía sosa, ¿qué tienes? Dos hermanas divorciadas que más que buscar tu consuelo, tú las has adoptado para que llenen tu soledad; que sustituyen a tus amigas invisibles. Tienes un honrado trabajo de peluquera, que te da motivo para quejarte del sueldo y para despellejar a tu jefe, a tus compañeras y a las clientas que no te dan propina; que te da la oportunidad de envidiar a algunas de esas señoronas (putillas a plazos) que invierten en sus pelos de rata 100 euros semanales; un trabajo que te da excusa para considerarte entendida y ejemplo del buen gusto; que te permite estar enterada del último cotilleo y del último vestido de la famosilla de turno.
Porque esos son tus temas de conversación. Bueno, se me olvidaba que te crees bastante culta, porque te gustan los libros, la música y el cine: tu casa da cuenta de ello con estanterías de best-seller de 1000 páginas, de novelitas ligeras recomendadas por alguna clienta, de música estilo 40 principales, mix, remix, grandes éxitos y el último fruto del mestizaje de Mozart con el reaguetón.
Nunca se te ha conocido hombre o mujer que te calentara la cama, pero has calentado la cabeza a toda la familia con tus amores imposibles. En vacaciones o para viajar, te has tenido que acoplar a tus padres, a tus hermanas o tratar de engañarnos a las sobrinas haciéndote pasar por juvenil y moderna.
No me extraña que las únicas personas que te aguanten sean tu madre y tus hermanas: tú te lo has buscado. Pero deja en paz a quien ni siquiera se rebaja a acordarse de tu triste vida.
Por una parte, ni mi hermana ni yo entendemos las neuras de mi madre.
Por otra, a la incomodidad de no tener todas nuestras cosas a mano, se sumaba la de tener que soportar las frecuentes visitas de mis tías. Acampaban en el sofá, deambulaban por toda la casa, preguntaban por lo que no les importa y siempre lograban alargar “con naturalidad” la visita y hacerse invitar a la cena. Pero lo más inaguantable, cuando venían las dos juntas, era que junto con mi madre montaban un gallinero de voces chillonas y conversaciones absurdas o maldicentes. Después de haberlas aguantado este verano en el apartamento de la playa, ya estaba harta de ellas.
Por otra, a la incomodidad de no tener todas nuestras cosas a mano, se sumaba la de tener que soportar las frecuentes visitas de mis tías. Acampaban en el sofá, deambulaban por toda la casa, preguntaban por lo que no les importa y siempre lograban alargar “con naturalidad” la visita y hacerse invitar a la cena. Pero lo más inaguantable, cuando venían las dos juntas, era que junto con mi madre montaban un gallinero de voces chillonas y conversaciones absurdas o maldicentes. Después de haberlas aguantado este verano en el apartamento de la playa, ya estaba harta de ellas.
A mi tía Carmen, soltera y aburrida, se le abrió el cielo cuando mi tía Esther se divorció: encontró compañera de cine, compras y
cotilleo. Y ahora amplía su horizonte de metijona con mi madre.No contenta con usarla como alivio de su aburrida y solitaria vida, presume de ser ella quien alivia a mi madre de sus problemas. ¡Y cree que lo hace mejor con pullas hacia mi padre y nosotras!
Aunque he procurado no soportar esas visitas más de lo imprescindible, buscando excusas para desaparecer de casa o encerrarme en mi habitación con obligaciones buscadas, un día no pude aguantar más y tuve que enfrentarme a mi tía.
Se estaba quejando mi madre sobre lo mucho que trabajaba mi padre, el poco tiempo que pasaba con ella..., cuando mi tía dice: “Para que sufriera realmente y ahora que te ha perdido, tendría que perder lo único que le queda: su trabajo. Porque es un hombre vacío, que no tiene nada...”
¡Vamos a ver, imbécil! De momento el trabajo no es lo único, ni siquiera lo más importante que tiene mi padre: tiene dos hijas que lo adoramos, tiene hermanos que no le han abandonado ni siquiera cuando han sido despreciados por su mujer, tiene algunos amigos que también le perdonan los caprichos y borderías de su mujer, tiene una carrera universitaria, una cultura que ya quisiera yo... Claro que su trabajo es muy importante para él: le encanta lo que hace, le ha ofrecido unas relaciones sociales que, de limitarse a la familia, serían muy limitadas y el sueldo le permite vivir sin preocupaciones económicas, tener una buena casa, darnos caprichos a sus hijas, ...
Y tú, tía sosa, ¿qué tienes? Dos hermanas divorciadas que más que buscar tu consuelo, tú las has adoptado para que llenen tu soledad; que sustituyen a tus amigas invisibles. Tienes un honrado trabajo de peluquera, que te da motivo para quejarte del sueldo y para despellejar a tu jefe, a tus compañeras y a las clientas que no te dan propina; que te da la oportunidad de envidiar a algunas de esas señoronas (putillas a plazos) que invierten en sus pelos de rata 100 euros semanales; un trabajo que te da excusa para considerarte entendida y ejemplo del buen gusto; que te permite estar enterada del último cotilleo y del último vestido de la famosilla de turno.
Porque esos son tus temas de conversación. Bueno, se me olvidaba que te crees bastante culta, porque te gustan los libros, la música y el cine: tu casa da cuenta de ello con estanterías de best-seller de 1000 páginas, de novelitas ligeras recomendadas por alguna clienta, de música estilo 40 principales, mix, remix, grandes éxitos y el último fruto del mestizaje de Mozart con el reaguetón.
Nunca se te ha conocido hombre o mujer que te calentara la cama, pero has calentado la cabeza a toda la familia con tus amores imposibles. En vacaciones o para viajar, te has tenido que acoplar a tus padres, a tus hermanas o tratar de engañarnos a las sobrinas haciéndote pasar por juvenil y moderna.
No me extraña que las únicas personas que te aguanten sean tu madre y tus hermanas: tú te lo has buscado. Pero deja en paz a quien ni siquiera se rebaja a acordarse de tu triste vida.
Etiquetas: Apariencias, Familia, Vida




6 Comments:
Que mal!!!
NO falta el tipico familiar insoportable. Me hubiese gustado ver la cara de esa señora si le dijieras todo lo que escribiste.
Lo bueno es que en mi familia nadie es así, si hay muchas tías solas, pero lo unico que hace todo el mundo familiar, es meterce en mi vida, ¿cuando traeras un novio? La clasica pregunta, pero que más da, no me intereza ni me afectan, con tal que no se metan con mi familia, todo bien.
Me dio risa la entrada, ;) Espero que nunca más debas aguatar a esa tía fastidiosa.
Saludos :)
Hola Hola!!
Me gusto tu entrada, esta divertida jijiji.
Y si ehh!! que horror tener que soportar a una tia asi =S.
Bueno pues me presento, me llamo Adriana y soy de Mexico. Se ve que eres una chava buena onda.
Si gustas puedes agregarme, mi correo es: adrianaceron42@hotmail.com
Saludos!!
Que raro, segun yo ya había comentado aqui XD.
En resumen, nunca falta alguien asi en la familia. La gente se siente muy comoda criticando.
Valor, que uno a la familia no la puede elegir XD, debieron ser semanas dificiles.
Me agrado bastante tu blog, un gusto pasar por aqui ^^
ANDA!!
Se lo dijiste clarito!!!
vaya!! que si!
besos mi niña!
Siento decirte que el problema es tu madre y no tu tia.Vaya suerte ha tenido tu padre!Lo que me parece es que es un santo ...demasiado santo.
¿te has planteado escribir una novela?.. pienso que tienes un talento formidable ... me gusta como transmites sensaciones y consigues meterme dentro de tu historia... felicidades. Javier. Málaga
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