jueves, agosto 07, 2008

Opiniones enfrentadas.

En mi proceso por tratar de entender lo que les ha pasado a mis padres, he hablado mucho con ellos; les he preguntado directamente por aquello que yo sentía que pasaba, pero que no había oído de sus bocas. Me ha costado trabajo que concretasen los mutuos reproches, pero creo que lo he conseguido. En este artículo, enfrento sus opiniones (prácticamente literales) sobre varios asuntos:
Él siempre justifica a los demás. Está claro quién tiene la razón.
Ella nunca trata de entender por qué los demás actúan como lo hacen. Todos tenemos nuestra parte de razón.

Todo lo que hemos hecho, ha sido de acuerdo entre los dos.
En casi todo lo que hemos hecho, he terminado cediendo por no discutir.

Él no demuestra interés por nada. No propone nada nuevo.
Todo lo que me interesa, a ella le parece absurdo. Encuentra pegas a todo lo que propongo.

A él no le gusta ir conmigo de compras. No sale ni a comprar ropa para él ¡No tiene nada!
Estoy harto de ir de compras con ella. Siempre necesita algo. ¡Tiene tres armarios llenos de trapos!

Él habla muy poco en casa, pero con la gente no para.
Cuando le cuento algo, ella no me escucha.

Cuando él se enfada, se calla.
Cuando ella se enfada, grita e insulta.

Él preocupa demasiado por los problemas de su familia. Es el tonto de su familia.
Para ella, cualquier tontería que me pide su familia es algo razonable. Aunque me sienta tonto, termino haciéndolo, porque no dejan de ser la familia de mi mujer y mis hijas.

Él se guarda muchos secretos de su familia y amigos, que no me cuenta.
A ella no puedo contarle mis problemas con mi familia y amigos, porque termina insultándolos.

Mis hijas están mejor con mi familia que con la suya, en la que todos son unos imbéciles.
Cada familia tiene sus cosas, pero mis hijas deben disfrutar de las dos.

Si su familia no viene a nuestra casa, es porque no quieren.
Cada vez que trato de invitar a mi familia, discutimos. Si vienen, ella les pone mala cara.

Trabaja demasiado y no me ayuda en casa.
Me gustaría trabajar menos, pero ella nunca ha tratado de buscar un empleo y le gustan demasiado los caprichos.

El tiene toda la culpa de lo que nos ha pasado.
No hemos sabido solucionar nuestros problemas.
Como se ve, pueden resumirse en problemas de incomunicación, toma de decisiones y conflictos familiares.

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2 Comments:

Blogger MentesSueltas said...

Hola Stefi, paso a dejarte un abrazo.

MentesSueltas

10 agosto, 2008 15:00  
Anonymous soltero por vocación said...

¡Vaya paciencia la de muchos hombres!
Ya no hace falta aguantar a una mujer sólo por para follar y fregar. Las putas y las asistentas resultan mas baratas.
Y por la reputación social, mucho menos: se valora más un soltero contento que un casado amargado (que se les nota mucho)

10 agosto, 2008 22:43  

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