El lenguaje del llanto.
El primer, y universal, lenguaje humano es el llanto. Cualquier persona, apenas sale al mundo, llora. Algunos han dicho que es un anticipo de lo que le espera en este “valle de lágrimas”, pero nadie duda que, si un recién nacido no llora al nacer, se plantea un grave problema de salud para el niño.
El primer llanto, como la muerte, nos iguala a todos, independientemente de nuestro origen, de nuestra familia, de nuestra cultura… Todos al nacer lloramos y, durante un tiempo es el principal, si no único, medio de comunicarnos con nuestros semejantes. Los bebés lloran para pedir su comida, para que se les cambie el pañal, para expresar la enfermedad… Posteriormente podemos modular ese llanto con intensidad y entonación aprendidas, podremos forzarlo o contenerlo, pero el llanto sincero siempre procederá de una emoción. Con la edad, vamos prescindiendo de este medio de comunicación y, culturalmente, en nuestra sociedad la frecuencia depende de nuestro ambiente familiar y sobre todo de si somos hombres o mujeres.
Y el llanto lo mostramos externamente de tres formas: con sonidos que tienen una determinada melodía y ritmo; con los gestos de la cara y los ojos; y con la segregación de lágrimas. No siempre se dan las tres formas: podemos prescindir de cualquiera de ellas y, cuando ello pasa, suele tener efectos más emocionantes. Recuerdo la vez en que en el silencio y la oscuridad de la noche, mis manos se humedecieron al acariciar el rostro de Carmen; lloraba en silencio por un dolor callado. No pude dejar de unirme a su llanto sin aún saber su motivo.
Un breve y resumido recorrido por los llantos humanos:
Llanto de supervivencia del bebé para empezar a respirar.
Llantos infantiles angustiosos por un fuerte dolor.
Llantos histéricos y forzados de niños que quieren llamar la atención de sus padres o de plañideras que quieren ganarse una gratificación.
Llantos decepcionados del estudiante suspendido.
Llantos nupciales de feliz emoción, por parte de la novia y su familia.
Llantos de impotencia ante la enfermedad y el sufrimiento.
Llantos angustiados de los padres ante la adversidad de sus hijos.
Llantos fúnebres emocionados por la pérdida de un ser querido.
Qué otros tipos de llanto se te ocurren?
El primer llanto, como la muerte, nos iguala a todos, independientemente de nuestro origen, de nuestra familia, de nuestra cultura… Todos al nacer lloramos y, durante un tiempo es el principal, si no único, medio de comunicarnos con nuestros semejantes. Los bebés lloran para pedir su comida, para que se les cambie el pañal, para expresar la enfermedad… Posteriormente podemos modular ese llanto con intensidad y entonación aprendidas, podremos forzarlo o contenerlo, pero el llanto sincero siempre procederá de una emoción. Con la edad, vamos prescindiendo de este medio de comunicación y, culturalmente, en nuestra sociedad la frecuencia depende de nuestro ambiente familiar y sobre todo de si somos hombres o mujeres.
Y el llanto lo mostramos externamente de tres formas: con sonidos que tienen una determinada melodía y ritmo; con los gestos de la cara y los ojos; y con la segregación de lágrimas. No siempre se dan las tres formas: podemos prescindir de cualquiera de ellas y, cuando ello pasa, suele tener efectos más emocionantes. Recuerdo la vez en que en el silencio y la oscuridad de la noche, mis manos se humedecieron al acariciar el rostro de Carmen; lloraba en silencio por un dolor callado. No pude dejar de unirme a su llanto sin aún saber su motivo.Un breve y resumido recorrido por los llantos humanos:
Llanto de supervivencia del bebé para empezar a respirar.
Llantos infantiles angustiosos por un fuerte dolor.
Llantos histéricos y forzados de niños que quieren llamar la atención de sus padres o de plañideras que quieren ganarse una gratificación.
Llantos decepcionados del estudiante suspendido.
Llantos nupciales de feliz emoción, por parte de la novia y su familia.
Llantos de impotencia ante la enfermedad y el sufrimiento.
Llantos angustiados de los padres ante la adversidad de sus hijos.
Llantos fúnebres emocionados por la pérdida de un ser querido.
Qué otros tipos de llanto se te ocurren?
Como propina a esta entrada, recojo las Instrucciones para llorar que nos dio Julio Cortázar:
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza.
El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del jersey contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del jersey contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.






