La Marisabidilla. Mi última preocupación.
Ayer, cuando Isabel y yo íbamos a coger el metro en Moncloa, nos encontramos con Luis y su chica, Verónica (antes conocida como Marisabidilla).
Él ya no estaba tan tenso como cuando nos la presentó en septiembre, parecía más seguro de ella, y eso que no nos cayó demasiado bien a ninguno del grupo. Ella también ha mejorado su actitud con el paso del tiempo: desde aquella vez la hemos visto un par de veces y, cada vez ha estado más simpática y menos metomentodo. Luis, guapo y simpático no se merecía una tipa tan borde como nos pareció la primera vez. Y Verónica ha ido mostrándonos las cualidades que sin duda tenía bajo la bella máscara de su cuerpo. Porque ella es guapa, tiene muy buen tipo y sabe sacarle el partido que le gusta ver a su chico (no hay más que ver cómo la mira: sus miradas son como atrevidas y sensuales caricias); y ella, segura de su belleza, se deja admirar.
Aprovechamos que no teníamos demasiada prisa y estuvimos tomándonos unas cervezas con ellos, hasta que se hizo la hora en que Isabel había quedado con su príncipe.
Aún no le he contado a Isabel lo que le sucede a Maribel con su chico; y es que sólo pensarlo, me da por imaginar que a Isabel puede estarle ocurriendo lo mismo y callárselo. Pero no. Es imposible: el príncipe la trata con un mimo y una delicadeza que no da lugar a disparatadas dudas. Por otra parte, creo que si le ocurriera a Isabel, me lo habría contado, o lo habría detectado porque hemos dormido a menudo una en casa de la otra, nunca le he visto marcas de golpes... Creo que si le ocurriera a Isabel, me afectaría aún más de lo que me afecta el caso de Maribel.
Tengo que desterrar esos malos pensamientos. La mayoría de los hombres son cariñosos con sus novias y mujeres, las aman, las cuidan y se dejan cuidar por ellas. Nunca he visto a mi padre ni a mis tíos tratar con desprecio ni agresividad a sus mujeres.
Hay hombres que son garbanzos negros, pero son minoría, incluso excepción. Eso me parece y eso deseo, por el bien de todos.
Él ya no estaba tan tenso como cuando nos la presentó en septiembre, parecía más seguro de ella, y eso que no nos cayó demasiado bien a ninguno del grupo. Ella también ha mejorado su actitud con el paso del tiempo: desde aquella vez la hemos visto un par de veces y, cada vez ha estado más simpática y menos metomentodo. Luis, guapo y simpático no se merecía una tipa tan borde como nos pareció la primera vez. Y Verónica ha ido mostrándonos las cualidades que sin duda tenía bajo la bella máscara de su cuerpo. Porque ella es guapa, tiene muy buen tipo y sabe sacarle el partido que le gusta ver a su chico (no hay más que ver cómo la mira: sus miradas son como atrevidas y sensuales caricias); y ella, segura de su belleza, se deja admirar.
Aprovechamos que no teníamos demasiada prisa y estuvimos tomándonos unas cervezas con ellos, hasta que se hizo la hora en que Isabel había quedado con su príncipe.
Aún no le he contado a Isabel lo que le sucede a Maribel con su chico; y es que sólo pensarlo, me da por imaginar que a Isabel puede estarle ocurriendo lo mismo y callárselo. Pero no. Es imposible: el príncipe la trata con un mimo y una delicadeza que no da lugar a disparatadas dudas. Por otra parte, creo que si le ocurriera a Isabel, me lo habría contado, o lo habría detectado porque hemos dormido a menudo una en casa de la otra, nunca le he visto marcas de golpes... Creo que si le ocurriera a Isabel, me afectaría aún más de lo que me afecta el caso de Maribel.
Tengo que desterrar esos malos pensamientos. La mayoría de los hombres son cariñosos con sus novias y mujeres, las aman, las cuidan y se dejan cuidar por ellas. Nunca he visto a mi padre ni a mis tíos tratar con desprecio ni agresividad a sus mujeres.
Hay hombres que son garbanzos negros, pero son minoría, incluso excepción. Eso me parece y eso deseo, por el bien de todos.




1 Comments:
Efectivamente hay personas, bien mujeres u hombres que por naturaleza son maltratadores, suele ayudar bastante el ambiente familiar y la educación que reciban en su infancia. Aunque por otro lado la sociedad en la que nos movemos promueve conductas machistas y esos ejemplos de poder sobre la mujer luego traen consigo esas funestas consecuencias de maltrato hacia la mujer, inclusive en ocasiones también ocasionado por otras mujeres, en este caso se da más el m. psicológico en lugar del físico (creo que de esto sé un poco, porque lo he experimentado en mi propia piel desgraciadamente y ahora se "han removido los fantasmas"...).
Besos y que disfrutes del puente.
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